De movimiento sociales a tendencias en ropa, así nacieron estas modas

Su origen no estaba destinado a la moda, sino a ser solo una forma de expresión, pero estos movimientos fueron tan fuertes que se reflejaron en tendencias al vestir.

“La moda no es tanto signo de ambiciones de clase como salida del mundo de la tradición; es uno de los espejos donde se ve lo que constituye nuestro destino histórico más singular: la negación del poder inmemorial del pasado tradicional, la fiebre moderna de las novedades, la celebración del presente social”, así describe a la tendencia de vestir el filósofo y sociólogo Gilles Lipovetsky en su libro “El imperio de lo efímero”.

De forma concreta, la ropa que nos ponemos cada día es parte de nuestra identidad, de ahí que la forma de vestir en cierta época, estratos sociales, según los roles de género o grupos sociales, también se vuelva parte de la historia de la moda.

Se podría asegurar que casi nadie tiene un guardarropa al azar; nuestro trabajo, gustos artísticos y creencias pueden afectar las prendas que conforman nuestro estilo. Pensando en ello, hoy recordamos esos movimientos sociales que causaron olas y modificaron la forma de vestir de generaciones enteras.

Con olor a espíritu grunge

En los 90, vestirse de rebeldía depresiva fue el estilo que distinguió al movimiento grunge. Se caracterizó por lo desaliñado —llevar el pelo descuidado, camisas de franela a cuadros, jeans rotos, botas Dr. Martens o tenis Converse — y, como muchos otros modos icónicos de vestir, no nació en una pasarela.

En específico, el estilo grunge fue adoptado por las firmas de moda una vez que se notó su popularidad entre los seguidores de bandas de Seattle como Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Alice in Chains y Stone Temple Pilots, y claro, también de sus integrantes que fueron quienes naturalmente impusieron esa forma de vestir.

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Si hay una canción que se volvió símbolo del grunge esa fue ‘Smells like teen Spirit’ de Nirvana, y su líder, Kurt Cobain, se convirtió poco a poco en la imagen a seguir, el adolescente enfadado con el mundo.

Personajes femeninos como Winona Ryder o Kate Moss también representaron esa forma de vestir, con su belleza extraña y perfecta que se apoderó del manual de estilo del momento.

Winona.

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Y aunque la ideología del grunge lo último que hubiera deseado es volverse mainstream, así fue. Su influencia en la moda tomó mayor fuerza gracias al diseñador Marc Jacobs, que en 1992 llevó esa moda urbana a la colección de Perry Ellis, algo que no gustó a los dueños de la marca y fue despedido.

A él le siguieron otros diseñadores como Christian Lacroix, Donna Karan y Karl Lagerfeld, que incorporaron elementos del grunge en sus prendas.

Curiosamente, esta moda ha tomado un nuevo aire en la segunda década del siglo XXI, por la generación Y que vivió admirando a la X y, ahora, le hace homenaje también en su forma de vestir.

Amor, paz y psicodelia

Nació en los años 60 en medio de la euforia por el rock psicodélico, el groove y el folk contestatario que se vivía tan intenso como la revolución sexual y el amor libre. El movimiento hippie también se caracterizó por su activismo radical, la meditación y el uso de marihuana y alucinógenos; parte de su esencia era alcanzar otros estados de conciencia y espiritualidad.

Este movimiento contracultural, libertario y pacifista iba en contra del consumismo y solía optar por la simplicidad (la ropa dentro de ello), ya fuera por motivaciones espirituales-religiosas, artísticas, políticas o ecologistas. También estaban alineados con el movimiento de derechos civiles y contra la guerra de Vietnam.

Su forma de vivir fue tan disruptiva que rápidamente llamaron la atención de los medios de comunicación y de ahí para el mundo. Como San Francisco fue de las ciudades donde más se cultivó esta cultura, la gente acudía ahí en busca de drogas y fiesta, una visión poco alineada con los valores más profundos en gestación como la no violencia y la creación de una sociedad alternativa.

Con esta masificación, la moda también entró en el juego. Parte de su estética fue llevar el pelo largo, los pantalones de campana, maxifaldas, los ponchos, prendas vintage, tie-dye (u otro tipo de prendas confeccionadas por ellos mismos) y el famoso símbolo de amor y paz, forma de vestir seguida por muchos jóvenes en Estados Unidos que podían lucir como ellos, pero sin compartir necesariamente sus ideales.

Y como sucedió con otros movimientos sociales, la música también aportó a sus íconos de estilo, como Jimmy Hendrix, The Beatles, Janis Joplin, The Doors o Bob Dylan.

La falda más escandalosa

Hablar de la minifalda no es solo hablar de una prenda, sino de un símbolo de rebeldía, de empoderamiento y de lucha feminista que surgió a finales de los 60.

Uno de sus orígenes lleva a la diseñadora de modas británica Mary Quant, quien tuvo como inspiración el automóvil Mini en 1965, pero el diseñador francés André Courrèges también se proclamó el inventor de esta prenda que en sus inicios resultó ser una provocación más que una tendencia.

No obstante, la propia Mary Quant explicó que ni ella ni Courrèges inventaron nada, puesto que la minifalda había sido creada por las chicas comunes y corrientes, quienes a principios de los años 60 empezaron a usarla en las calles de París y Londres.

Con la minifalda, las mujeres podían mostrar ya sus rodillas y parte de sus muslos —algo antes nunca imaginado— y gritar así al mundo que la libertad también influye en la forma en que elegimos vestir.

Quizá el personaje más emblemático del uso de la minifalda fue Gloria Steinem, quien ayudó a popularizar este símbolo feminista.

Punk

“No hay futuro para ti, no hay futuro para mí”, decían los Sex Pistols, banda de punk británica que encabezó este movimiento musical y cultural. Esa frase engloba el sentimiento de los jóvenes de mediados de la década de los 70 hacia una vida sin esperanza y con aires de anarquía y transgresión.

Y aunque comenzó como un fenómeno estético-musical, más tarde fue tomando la forma de un movimiento estético-filosófico y se convertiría en una cultura.

La estética del punk se caracteriza por retomar elementos de la clase media trabajadora como corbatas, jeans, camisas, chalecos, chamarras de cuero, pero todos destruidos o intervenidos agresivamente con agujeros, rasgaduras, pintas y decorados con pins y cadenas.

A esto se suman marcas en el cuerpo como piercings, tatuajes y peinados tipo mohicano o tintes de colores llamativos; el objetivo de la estética punk es dar un aspecto diferente y revolucionario para la sociedad, o sea, no ser igual a nadie.

Según explica la revista Vogue, “la estetización del punk comenzó con Vivienne Westwood, la gran dama del punk y la involuntaria propulsora de su fashionización. El movimiento había nacido en las calles de Nueva York gracias a tiendas como Manic Panic, fundada por las hermanas Tish y Snooky Bellomo, coristas de Blondie”. Y precisamente las mujeres de la música que mejor representan este estilo son Deborah Harry (de Blondie) y Patti Smith.

En la industria del vestir, el movimiento punk ha influenciado un sinfín de colecciones. Firmas y diseñadores como Balmain, Comme des Garçons, Junya Watanabe, Alexander McQueen, Rodarte o Givenchy han hecho colecciones completas inspiradas en su estética.

Su relevancia llegó hasta ser retomada como tema en la famosa Gala del MET. Algo que seguramente repudiaron los punks de corazón que fijan su filosofía en las normas:

  • «Hazlo tú mismo» o «hazlo a tu manera» (el famoso DIY, do it yourself).
  • Rechaza los dogmas y cuestiona lo establecido.
  • Desprecia las modas y la sociedad de masas.

Moda sin géneros

Aunque el estilo gender fluid o andrógino tiene años existiendo, es en la segunda década de los dosmil cuando la tendencia ha tomado una fuerza mayor debido a la liberación de tabúes respecto al género.

Famosos como Tilda Swinton, Ruby Rose o Jaden Smith han puesto en la mira que la moda sin género no es solo que las mujeres se pongan la ropa típica de hombres y viceversa, sino aquellas prendas que no hagan diferencia al género.

Y así como ya no es extraño ver a una mujer usar pantalones, lo va siendo menos que los hombres usen falda. Ejemplo de estos looks andróginos son prendas de firmas como Comme des Garçons, Saint Laurent y Céline, que han desfilado en las pasarelas más reconocidas del mundo con sus colecciones andróginas; también cuando firmas de lujo como Gucci apostaron por incluir modelos de ambos sexos desfilando con las mismas prendas de las colecciones.

El reflejo en la ropa no es sólo una tendencia pasajera, sino una manera en que la moda se ha ido adaptado a una forma de vida que está en expansión en la cultura actual: una condición donde los que se asienten en ella dicen no sentir que pertenezcan al masculino o al femenino, son simplemente personas.

Encuentra aquí y aquí algunas otras prendas que han cambiado al mundo.

 

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