Leandra Medine, la famosa escritora de moda, acababa de tronar con su novio en la universidad cuando se puso a reflexionar seriamente sobre su ropa. Se preguntó si su forma de vestir afectaba su forma de ligar, ¿quizá los hombres decían “UGH” al verla? Pero esto, lejos de deprimirla, la inspiró a crear un blog al que llamó Man Repeller, una de las páginas de moda más importantes y divertidas de la actualidad.

La actitud relajada de Man Repeller catapultó la carrera de Leandra a otro nivel justamente porque se concentraba en algo que hasta el momento había sido poco explorado: ¿por qué apegarse a las cosas establecidas y a las tendencias que dictan sólo unos cuantos? “El estilo es un monólogo, una conversación que tienes contigo misma”, afirma la blogger; así que entonces existen tantos estilos como personas en este mundo.

Si de algo podemos presumir en la comunidad Troquer es que somos capaces crear un estilo único sin dejar de apreciar el diseño y la moda de lujo. Al escoger una pieza, tenemos varias consideraciones en mente: quién la diseñó, en qué año, el color, etc. Pero en realidad, las decisiones las tomamos por esa corazonada que sentimos al saber que estamos eligiendo lo que nos gusta y nos convence. Por supuesto, queremos llamar la atención y vernos divinas, pero ¿cuáles son las preguntas que debemos hacernos para lograrlo? Medine recomienda: “En vez de pensar ‘¿Cómo puedo destacar?’, pregúntate ‘¿Qué me va a hacer más feliz? ¿Qué necesito hacer para obtener felicidad?’ Luego hazlo. Consúltalo contigo misma. Asegúrate de mantenerte fiel a quien realmente eres. Si te apasionan los cinturones a la cintura, ¡adelante!”

Conocerte a ti misma es tener estilo

Piensa en cuando te sientes más cómoda que nunca. ¿Qué ropa es la que te da esa sensación? ¿Una falda larga? ¿Unos jeans? Póntelos, pregúntate si preferirías estar usando otra cosa. Si así es, ¿qué ropa es? “El buen estilo no significa cambiar consistentemente. Significa aprender a remarcar el mismo punto una y otra vez a través de diferentes métodos”. Sin duda, tener una fuente de inspiración es válido, ¡para eso existen los desfiles de moda, las carpetas rojas y las tendencias! Pero toma todas estos eventos como lo que son: un mar de posibilidades y opciones de donde escoger hasta armar lo que te agrade. La industria está diseñada para que todo el tiempo pienses que necesitas algo nuevo, pero tus propios gustos y tu bolsillo a fin de cuentas tienen la última palabra.

No es necesario apegarse a ciertas marcas o a piezas específicas. Lo importante es jugar con aquello que mejor refleje la propia esencia. Quizá algunas veces tengas ganas de arriesgarte y en otras ocasiones prefieras jugar a lo seguro. No se trata de crear una revolución con cada atuendo que escojas, sino de apegarte a las cosas que te dan seguridad, comodidad y te hacen sentir radiante. ¿Por qué limitarse a lo que alguien define como buen atuendo? Deja que tu voz interior decida.

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