Una tendencia que nos cansamos de ver hace 20 años, después descansamos de ella y, ahora, ha vuelto a estar presente en la alta costura.

Tal vez no viviste la época cuando la forma de comunicarse era mediante cartas, pero las películas o series nos lo han hecho tan ilustrativo que es fácil saber cómo cada misiva se cerraba con un poco de cera derretida en la que después se colocaba un sello con las iniciales de quien la enviaba.

Esto no solo aseguraba la confidencialidad, sino el reconocimiento de quien enviaba el mensaje, es decir, la autenticidad. Ese curioso sello era un monograma, símbolo que representaba el apellido de una familia.

Dicha marca solía ser empleada por miembros de la alta sociedad para personalizar objetos de valor; la costumbre se heredó a las casas de moda de mayor tradición, que con el tiempo fueron adoptando diseños que en la actualidad son su sello de calidad.

Monograma es una palabra griega que significa “una letra”; es un símbolo formado generalmente por cifras y letras entrelazadas.

Se emplea en sellos, marcas, monedas, identidades de empresas, obras de arte y más. Se diferencia de los logotipos porque no utilizan figuras o diseños, solo letras.

Y aunque su origen es difícil de definir con una fecha, se remonta al año 350 a.C., cuando se comenzaron a emplear en las monedas, según explica Cynthia Brumback, autora del libro ‘The Art of the Monogram’.

La era del monograma

La moda no se queda atrás. Sobre todo en las grandes firmas de lujo, ostentar un monograma en las prendas y accesorios se ha vuelto algo obligado, dado que este respalda la originalidad del mismo.

Y aunque los más icónicos han existido incluso desde finales del siglo XIX, fue en las décadas de los 80 y 90 que llevar los monogramas en primer plano se convirtió en una tendencia y hasta en una competencia entre las firmas de mayor prestigio.

Como lo que un día está de moda al otro ya no, así les sucedió a los monogramas. Debido a la falsificación masiva de los diseños de las marcas de lujo, muchas decidieron reinventarse para marcar la diferencia, ahora lo harían al colocar su símbolo de formas más discretas.

¿Los más famosos?

Louis Vuitton

  • Las icónicas LV hacen alusión al fundador que dio nombre a una de las marcas de lujo más importantes del mundo.
  • El monograma fue creado en 1896 por Georges Vuitton tras la muerte de su padre Louis; con él quiso hacerle un homenaje, así que usó sus iniciales y añadió tres diseños de flores y cuadrilóbulos.
  • La misma fama del monograma llevó a la marca a ser la más falsificada, por lo que decidió hacer innovaciones como: renovar el patrón en marrón y dorado por un fondo blanco o negro con el símbolo en 33 colores, así lo propusieron el artista Takashi Murakami y el diseñador Marc Jacobs en 2002.

Chanel

  • El seudónimo y apellido de la diseñadora que creó esta marca ahora se ha vuelto inolvidable en ese monograma que conecta a las dos C iniciales. Este fue creado por la misma Coco Chanel y lo utilizó desde 1920.
  • Puede encontrarse las prendas, perfumes, bolsas, maquillajes, zapatos, joyería o accesorios que elabora la firma francesa.

Yves Saint Laurent

  • El diseñador Yves Saint Laurent mostró ser un talento desde temprana edad, a los 21 años era considerado el modisto más joven de la alta costura francesa.
  • Una vez con los medios y el conocimiento suficientes, creó su marca que ahora se distingue mundialmente por las tres letras de su nombre.
  • La imagen de la empresa es un monograma con las iniciales YSL superpuestas, este ícono fue pedido al diseñador gráfico francés Cassandre en 1961, hoy en día siguen en uso.

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Fendi

  • El matrimonio formado por Adele y Edoardo Fendi abrió en 1918 una pequeña boutique en Piazza Venezia en Roma. La empresa creció y pasó a manos de sus hijas: Paola, Anna, Franca, Carla y Alda.
  • En 1965, el afamado Karl Lagerfeld la definió como marca de lujo y propuso el primer monograma, una doble F en negro y café.
  • En la década de los 80, la casa de moda logró su expansión y el monograma se transformó en el que conocemos actualmente, con las letras F encontradas.

La revancha del monograma

¿Qué hace una prenda de lujo aún más especial? Es lo que pensaron las firmas para otorgar a sus clientes una mayor sensación de exclusividad… La respuesta fue: la personalización.

En 2015 volvieron a aparecer los monogramas en las marcas de alta costura, pero curiosamente no los que las identifican sino las de cada comprador. Es decir, se puso de moda que por un poco más de dinero, cada pieza pudiera quedar grabada como única al ostentar las iniciales de quien la adquiría.

Así lo hicieron, por ejemplo, Louis Vuitton en sus bolsos y carteas, Ralph Lauren en pantalones y camisas y justo ahora Lacoste en sus famosas polo.

Si has notado que las marcas volvieron a poner sus monogramas en camisetas, bolsos, carteras, tenis y zapatos, no es que estés viendo solo ropa vintage, sino que una vez que las marcas y los consumidores descansaron del monograma, llegó la hora de la nostalgia y, para que no lo extrañen, está de vuelta.

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